Thursday 21 de June 2018

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Mi Ocoa de ayer

20 marzo, 2018

Dionisio Santana.

Por Dionisio Santana

San José de Ocoa es hoy una provincia, gracias al envalentonado y persistente esfuerzo realizado por un grupo de hombres y mujeres que sin desmayar, se constituyeron en enlace de todos los ocoeños ante los grupos de poder político, económicos y medios de comunicación para que el Congreso Nacional en el año 2000 votara la Ley 66-00 creando en la República Dominicana la provincia número 32, legislación que no entró en vigencia, hasta el 1ro de Enero del 2002.

Ocoa es un poblado con una historia hermosísima, romántica y hasta amorosa, dentro de los relatos que da la historia, se da cuenta. que fue fundado por allá por los años de 1805 y que en un diciembre de 1858 alcanza la categoría de Común.

De esa fecha hasta estos días, ha llovido mucho, han surgido muchos Andrés Pimentel y muchas Ana Lucia Tejeda, Luis José Quinn, Mario Pimentel, Juan Ramón Báez y Dastenia de Báez, Guicho Subero, Roberto Santana, Alexis Read, decenas de buenos y recordados beisbolistas que enarbolaron el nombre de Ocoa, muchos profesionales de diferentes áreas y gente muy humilde pero con honestidad y comportamiento sano e intachable reputación, de corazones nobles y con espíritu a la altura del pico Duarte, obviamente que pido excusas porque no me permiten espacio suficiente para destacar además, los cientos de ocoeños y ocoeñas que han sido parte fundamental de esa historia de aquel Ocoa anhelado y extrañado por todos.

Ya no es el mismo, la metamorfosis que ha experimentado toda la nación y la sociedad dominicana en sentido general, no escapa a este pequeño terruño de otrora clima fresco, natural y de calles en su mayoría cortas y con seguridad incluida, dicho sea de paso, se han perdido los valores, la sensibilidad y el afecto mostrado por todos en cualquier esquina de mi pueblo amado.

Ya no podremos nunca jamás tener la confianza y la certeza de pedirle una sugerencia médica a Don Mario Lara en paz descanse, ni caminar a pie hasta la panadería de Güicho Subero a comprar pan y galletas calientes acabadas de sacar del horno, tampoco despertarnos con la inconfundible voz de “Se va”, anunciándole a sus marchantas sus verduras frescas.

Ya no es lo mismo ir y sentarse en el parque, sobre todo en esos bancos donados por personas que verdaderamente aman a Ocoa, pero en específico, esos de la esquina frente al Marien, ahí frente al colmado Los Rodríguez, familia seria y trabajadora, en esa esquina donde nos juntábamos diariamente a escuchar de todo, pero sano, ahí se hablaba de pelota, escuchábamos los mejores chistes y las mejores historias, Luis Báez, Dolio Placencia, José Piro, Alexis Arias, Ricardo Sánchez (Motón), Cesar Fabián, Nelson Manola, Miguelito, Guan Plasencia, Mano Kin el limpia botas, Luis Antonio (Luija), Mon Eligio, Mon sisis, Pirula, Nen Sánchez, Tita Sánchez, Olivo Sánchez, Huesito, Fidelito, Boel, Wepa Wepa, Yamilin, Jorgito y Felipe Isa, son tantos los amigos compueblanos que nos dábamos cita en ese inolvidable lugar que necesitaría decenas de artículos para mencionarlos a todos pero les cuento que hasta el hoy Alcalde de Ocoa, Aneudy en su adolescencia se divertía con tantas ocurrencias que se vivieron allí.

Lamentablemente esos tiempos se esfumaron y al parecer las nuevas y futuras generaciones no tienen la intención de recuperar ese comportamiento que le devuelva a los ocoeños, ese Ocoa de ayer.

El autor es ocoeño, estudio periodismo en el Instituto José Martí de Cuba, postgrado en The Washington University.

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